Irea
Escritura en el SO de la Península Ibérica
Vocales Breves y Largas (José Luís González)

Vocales

El sistema de escritura distingue 5 timbres vocálicos , , , , correspondientes a una lengua de 5 vocales breves (estructura equilibrada), estos signos son los mismos con los que teóricamente el escriba puede representar sus respectivas largas , ,, , (vocales con mayor duración de pronunciación).

Vocales breves

Si acudimos a la teoría de Villar que explica de forma clara el nacimiento de las vocales, vemos que la existencia de 5 signos vocálicos nos indica que la lengua encontrada en las inscripciones del SO se aproxima a la realización vocálica del grupo a/o, es decir, de las lenguas que diferencian claramente entre una /a/ y una /o/ (celta, itálico, griego, armenio y frigio). Esta aclaración no está fuera de contexto puesto que como sabemos por la toponimia e hidronimia en Hispania existió o existieron lenguas de tipo /a/ que no distinguía(n) los dos timbres, así como nombres personales como Antias (nombre masculino de Cabra, Córdoba) y Sambrocas (Francisco Villar. Indoeuropeos y no Indoeuropeos. Salamanca), aunque es posible que simplemente se traten de una añadido de -s en el nom. sg. en los masculinos al modo griego (masculinos: -os, -a -> -os, -as).

Además, señalar que la escritura turdetana hace su aparición durante el proceso de creación de la 5ª vocal con los desajustes propios de una nueva adaptación. Lo que no podemos saber es si este proceso ya ha culminado cuando aparecen las inscripciones o sin embargo, es un proceso que está en marcha. Siguiendo siempre la teoría de Villar, antes de 900 a.C. los timbres iniciales IE eran 4, a saber:

 

La irrupción de /a/, mayoritariamente de *H2e > a conlleva el desajuste de todo el sistema, de modo que un grupo de lenguas (celta, itálico, griego y armenio) crean una quinta vocal, la /a/, mientras que la antigua /a/ posterior se desplaza hacia una situación posterior estableciéndose un triángulo vocálico muy estable:

 i        u
   e      
     a    

Sin embargo otras lenguas (balto, germánico, protoeslavo) responden de muy diversa forma a la irrupción de este nuevo sonido de modo que confunde /a/ con /o/ con lo que no distinguen cláramente entre tema -a y -o que aludía Villar. El nombre masculino Antias tiene nominativo singular de tema -a, en -as, cuando sabemos que es asigmático. Podemos pensar, a priori, que estamos ante una lengua que confunde ambos temas (o bien que los nombres masculinos en -a toman -s por analogía con el tema -o). La aceptación de tratar con una lengua a/o nos permite hablar con mayor soltura sobre la evolución a partir de los timbres breves iniciales, puesto que este grupo en particular muestra una gran uniformidad en el tratamiento de las breves, así:

El desarrollo de la laringal en grado Ø es uniforme en todo el grupo H1=H2=H3=/a/ salvo el griego que conserva el color de la laringal en la articulación, así H1=/e/, H2=/a/ y H3=/o/. No tenemos ejemplos claros en el turdetano, sin embargo ciertos elementos como *gwhedh-H- con H=/a/ si la laringal es H1 nos permitirían hablar de una lengua donde H1=H2=H3=/a/ en grado Ø. En este estado de la cuestión, podríamos formular que el tartesio muestra tratamiento vocálico similar al celta, itálico y armenio. Por lo menos en el tratamiento general, las diferencias posteriores corresponden a la historia de cada lengua particular y sus reglas fonéticas propias. Concretamente el tartesio es una lengua céltica. Estos son los tratamientos fonéticos de la vocal breve, la lengua sigue como se puede apreciar el modelo céltico:

*ă > a (nomalmente del paso *h2e- > *a-):

*al- en ališne (J.11.4) y de aalein de *alenis/alenios (J.15.3)
*H2embh-H-t-yeh2> Ambatia en anpátia (J.16.2)
*akk-ol-yos > Accolios en akólioš (J.56.1)
*ě > e:
*gen-e-ti> gen(e)ti en na-kén-tí

*ĭ > i:

*alis > ališ J.11.4)
*tritos en tírtós (J. 1.2)

*ŏ > o:
*soloris > soloir (J.11.3) o bien de *solorios.
*auroris > ooRoir (J.19.2) o bien de *auririos
*accolyos > Accolios en akólioš (J.56.1)

*ŭ> u:

*H > a:

*gwedh-H-si > bedasi escrito como pétási (J.1.1)


Vocales largas.

 

La diferencia entre una vocal breve y la larga es la cantidad o duración de la pronunciación de la vocal. Habitualmente esta duración es mayor del doble de las breves. Suponemos que el SO contaba con vocales largas, algo que no es extraño puesto que incluso se halla en español.
IE
CELTA
ITÁL.
GRIEG.
ARM.
SO.
ā ā ā, ē a ā
ī ē ē i ē > ī (?)
ī ī ī i ī
ā/ū ō ō u ō (> ā)
ō (> ū)
ū ū ū u ū
En las inscripciones, el escriba podía representar la forma alargada con duplicación del signo vocálico correspondiente: aa; ee; ii;... pero cuya utilización amén a que no había reglas ortográficas no es obligatoria. El estudio de las vocales largas es más complejo que el de breves. A continuación observamos el tratamiento en las diversas lenguas del grupo a/o.

Hay que diferenciar aquí dos grupos uno el italo-griego que conserva los timbres y el grupo celta-armenio que muestra evolución más o menos marcada de las vocales largas. En celta desaparecen ē y ō mediante la evolución *ē > ī, y *ō > ā en sílaba no final mientras que > ū en sílaba final. La estructura vocálica del celta entonces queda desajustada, simplemente porque cuenta con 5 vocales breves y sólo 3 largas:

Breves
Largas
 i        u
   e    o  
     a    
ī   ū
  ā  

El vacío dejado se rellena del siguiente modo:

En a.irl. (y sin fecha del cambio):

*ei > ē2
*au, *eu, *ou >ō2

En britónico:
*ei > ē2
*eu=*ou >ō2

En galo encontramos estos cambios en *ei > ē2 en Remi (*preimo) y Rhēnus (el río Rinn) y de forma tardía *eu=*ou > ō2. En celtíbero y lepóntico el diptongo *ei tiene muestras de conservación. Parece, sin embargo, que estos cambios que llevan acarreado la creación de una ē2 y ō2 son tardíos.
En tartesio no podemos saber aún cuáles fueron la categoría de cambios, todo es especulativo. A saber, parece que la solución más inmediata es la mostrada por el celta, *ē> ī , se observa en palabras como niirapó[nîrabo] del IE *nēr- y quizás en aipúris [aipurîks] de *rēgs.

El paso de *ō> ā no está aún aclarado puesto que el preverbio na- es oscuro y por tanto también el cambio *nō- >nā-.

Por otro lado tenemos un nombre que contradice el cambio *ō > ā aunque su existencia puede ser explicada por importación/substrato o bien por abreviación de la larga antes del cambio. Me refiero al antropónimo soloir (nominativo singular) si proviene verdaderamente de *sōloris/*sōloros/*solorios

*sōloris > *soloris > *solor(s) > *solor(r) > *solo > Solor
`sōloros > *solors > *soloirs > Soloir
*sōlorios > *soloiros > Soloir


Encontramos similitudes vocálicas con el itálico y céltico (si admitimos cambios de *ē > ī, *ō > ā/ū). Esta dicotomía ítalo/celta no es vana en absoluto, puesto que, el celta es como sabemos una lengua hablada con seguridad en zona celtíbera y, el itálico, ayuda bastante a la reconstrucción del lusitano, que por otra, es la lengua vecina, sino el substrato de la que hablamos. Últimamente (2007) he aceptado ya el substrato lusitano-vettón de las hablas del Occidente peninsular de Norte a Sur con diferencias dialectales propias del grupo hispano. La lengua del SO como lengua celta mostraría unos cambios “demasiados” prematuros, puesto que el tratamiento de los diptongos que veremos con más detalle se atribuyen mejor a una lengua céltica del siglo IV-V d.C. que a la realidad del siglo VII-V a.C. en el que se circunscribe.

*ā > ā

*â > â (en las inscripciones figura como ea) de *-eH2> â y sino ha creado hiato -ea, aunque esta -ea puede proceder -ia por apertura de -i- por contacto con /a/ como en Segobrigea < Segobrigia del celtíbero (como apunta felizmente Villar (Introducción al celtibérico, de Carlos Jordán Cólera, pág. 146).

*ē > ī

*nēr- de nīr- en niirapó (J.1.1)

*ekwo-rēgs de aipúris (J.3.1) según Correa.

*rēg- en airikálté (J.1.1) (lectura dudosa).

* î > î ?

*ō > ā/ū

Dudoso *nô-> nā- en nakéntí.

Interesante sería el comportamiento del genitivo plural IE *-ōm

Caso 1 Abreviación de vocal

*m > *-ŏm > -on

Caso 2 Conservación de vocal larga *-ōm > -ūm
Caso 3 En el SO (?) *-ōm > -ōn ( > ūn)
*ū > ū?


Aunque no entremos aquí de lleno en los cambios vocálicos cuya tarea sería muy compleja para nuestro pequeño estudio, vemos a veces algunos curiosos como serían:
a > e (-pe > -pa)
o > u (sería el típico cambio ō > ū en celta)
u > o
que en el futuro espero puede aclarar ciertos desajustes del sistema nominal.

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